El amor no murió,
lo adormecieron.
La emoción sigue ahí,
pero nadie la nombra.
Lo dejaron a oscuras,
bajo un invierno que no es suyo,
palpitando,
pero nadie escucha.
"Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma". (Julio Cortázar) Compartan conmigo sus impresiones. Los leo!
El amor no murió,
lo adormecieron.
La emoción sigue ahí,
pero nadie la nombra.
Lo dejaron a oscuras,
bajo un invierno que no es suyo,
palpitando,
pero nadie escucha.
Dime, nene, qué vas a hacer
cuando mis manos olviden tu nombre
y se cansen de esperarte,
cuando el invierno se atreva
a apagar mi bosque encendido.
No hay nada más triste y devastador que sentir
cómo desciende por tu garganta el sabor amargo
de la sal que dejaron los besos de un amor fugitivo,
un amor frustrado.
Besos que incineraron
hasta la más mínima célula
de tu piel expuesta.
Fue la caricia
de un sueño arrebatado sin piedad.
No me empujes al vasto mar de tus emociones,
no se nadar si no es con salvavidas.
No le tires sal a la herida
si después no vas a lamerla
ni quedarte a ver cómo arde.
Algo que muchos confunden: “Que sume pero no reste” es una forma simple de decir: que su presencia haga tu vida más liviana o más rica, no más pesada o complicada.
No se trata de que “aporte cosas materiales” o que venga a agregar algo que te falta. Se trata más bien de cómo te hace sentir y cómo se construye el vínculo.
Que sume es, por ejemplo:
Que reste sería:
En el fondo, es alguien con quien la vida fluya mejor, no peor.
Tener "la vida armada" no significa que no te haga falta nada. Para mí una pareja es acompañarse, no completarse ni salvarse. Es elegir desde el deseo y no desde la carencia. No es buscar la perfección. Nadie es perfecto ni imposible. Se puede ser independiente pero eso no significa tener la vida resuelta. Hay personas autosuficientes, que pueden con muchas cosas, sí, pero eso no significa que quieran poder con todo solas. Hay personas que desean compartir las cargas del día a día, lo real, lo difícil y también lo bueno.
Y alguien realmente disponible y sano emocionalmente:
Si tan solo supieras
que no pasás desapercibido,
que también te veo
cuando cruzás por mi lado.
Invento excusas en silencio
para llamarte,
para escuchar tu voz
aunque sea un instante.
Sos un misterio
de esos que no asustan,
de los que invitan
a conocerte un poco más.
Quisiera decirte
que no soy un imposible,
que soy más simple
de lo que imaginás.
Pero tengo el alma antigua,
de las que todavía esperan
un café que sea encuentro,
una charla sin desvíos
y voluntades que coincidan.
Seguro vos también
venís con cicatrices.
Yo también tengo las mías.
Y aun así,
con miedo y con historia,
sigo buscando
a alguien que se sienta hogar.
(con miedo también voy)
Tic tac. Los últimos rayos de luz entibian el vidrio empañado del cuarto.
Tic tac. Un silencio perturbador yace tras la puerta.
Tic tac. El ángel negro espera pacientemente.
Tic tac. Nadie es consciente de lo que acontece en la casa.
Tic tac. La ropa de la semana, acumulada en la silla; más de dos vasos apilados en la mesa de luz; la ropa de cama con olor a la semana pasada; y la capa de polvo que comienza a hacerse notar.
Tic tac. Su espíritu no parece detectar el “orden establecido” en la casa. Con sosiego, sus ojos mojados ya se han habituado a la penumbra del cuarto. No es el infierno, aunque lo parece. Tampoco es un sueño. Todo parece tan natural, como para quien no distingue el buen vino del malo. Lo más triste es que se ha acostumbrado a esa agonía inservible.
Tic tac. El ángel negro da un paso. No suena. No respira. No pesa.
Tic tac. Pero el aire se vuelve más espeso, como si la habitación supiera que algo está a punto de romperse.
Tic tac. Ella no lo mira, pero lo siente. Está ahí. Siempre ha estado: observando, esperando.
Tic tac.
El amor no murió, lo adormecieron. La emoción sigue ahí, pero nadie la nombra. Lo dejaron a oscuras, bajo un invierno que no es suyo, palpi...