Lirios amarillos

Vos tan café, y yo tan mate.

Vos tan terrón de azúcar,

y yo tan limón y sal.


Vienes de la ciudad de plumas y tambores,

a robarte la esmeralda de la ciudad del oro blanco.

Enamoras a mis ojos, 

a mis manos;

congelas el tiempo,

acaparando todo el deseo.

Y luego te vas,

dejándome desnuda, perdida, iluminada,

tontamente enceguecida.


Te lo advierto, ten cuidado,

que si reclamas la miel que atesoran mis manos,

plantaré lirios amarillos en tu jardín.


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