Abril melancólico

Perdona si hoy mi canto se ahoga en un río.

Traigo las pupilas hastiadas de tanto teatro montado con personajes triviales en el escenario acostumbrado de mi rutina, y una soledad que llena los espacios vacíos de mi alma, sentimiento que atesoro y libero, libero y atesoro.

Pese a llevarlo en la sangre, no es fácil ser fuerte.

La tarde ya anunció su retirada, desarmando su bagaje con la cadencia de unos pasos distraídos, dejó una herencia que amenaza con arrebatar los últimos vestigios de armonía constreñida.

Sentada en mi patio, un día no cualquiera de abril, con un libro de mi autor preferido en la mano y el mate compañero esperando, respiro un aire de viernes santo.

Sabes, el cielo tiene ganas de llorar. El paisaje es tan hermoso que duele. Su color plomizo me invita a la reflexión.- 


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